Cuando una no sabe que leer, los cincuenta libros que tiene empezados no la llaman, y el astío empieza a anquilosarse en las neuronas, antes mas activas como un terminator en plena caza... ha llegado la hora de las armas pesadas.Stephen King.
Si no me engancha este hombre, nada lo hace.
Y eso que esta novela no es de sus mejores trabajos. No señor.
Se oye una llamada en tu teléfono móvil. Contestas. Tu cerebro está frito.
Y así para toda la población con móvil (de los que conozco, todo el mundo). Para los pocos afortunados que carecen del aparatejo, o se han quedado sin batería, el mundo tal y como lo conocemos se ha ido para siempre, porque los telefónicos, pasados unos días de fiebre rabiosa, (de las de te veo, te mato a mordiscos), parecen estar organizándose. ¡Oh, no! Los supervivientes, con el cerebro intacto, lo van a pasar muy mal.
Se lee rapidito. Entretiene. Pero no pasas miedo (no como en Cementerio de animales, o It, o Un saco de huesos), además de que los personajes no están tan bien descritos como suele hacerlo, y eso, señor King, no mola.
Ficha en La Tercera Fundación

