Una de los Oscars de este año, con James Franco en el mejor papel de su carrera y Danny Boyle, ese extraño director británico al que tanto le da dirigir algo sobre la epifanía de las drogas (esa escena del baño en Trainspotting todavía me impresiona), sobre niños con visiones (Millones tan bonita como rara) zombies infectados (28 Días después... ), o perdedores ganando millones (Slumdog Millionaire, la gran triunfadora de hace unos años), se atreve a contar la odisea de Aaron Ralston, un ingeniero aficionado a la escalada, cuya mano se queda atrapada entre una gran roca en un solitario (y bello) paraje en Utah.
Son 127 horas de lucha e ingenio, para salir de una trampa mortal, con la única compañía de una cámara de vídeo que le sirve de consuelo, Aaron vive una experiencia extenuante y a la vez fortalecedora. Ahora ya sabe que el hombre es capaz de hacer cualquier cosa para sobrevivir, y volver con los que ama.
James Franco lo vende, y lo vende muy bien, y con el Globo de Oro bajo el brazo se perfila como uno de los favoritos de para llevarse el Oscar a casa. En cuanto a Danny Boyle nominado como guionista y director, no se, ya tiene uno por Slumdog Millionaire, ¿no? y el film está bien, te mantiene en tensión y todo eso, y sobre todo la recta final es magnífica, pero, ¿para ganar otro? No se yo.
Puntuación: 7























