
Los últimos episodios han sido TREMENDOS, una cantidad ingente de datos, sucesos, twists y demás, hasta llegar a, ¡tachán!, Epitaph Two: Return dejándonos con un final final y muchas ganas de mas ¡maldito Whedon! Espero que lo próximo que se saque de la manga dure mas que dos temporadas (ó 14 capítulos y una peli) porque si no, me voy a volver loca.
Ésta no ha sido una serie para tirar cohetes, las restricciones de la cadena y las peticiones de convertirla en mas procedimental por parte de los productores, la condenaron a la cancelación desde su inicio. Basta ver el piloto que tenía que emitirse, que luego se canivalizó para formar los cinco primeros de la serie, una pieza brillante, llena de acción y con suficientes incógnitas que se convirtió en un laaaargo y aburrido episodio introductorio, seguido de capítulo tras capítulo de relleno sin apenas nada nuevo que contar. Con la segunda temporada las cosas han cambiado y se nos ha ofrecido un recital de actuaciones y argumentos a cual mas loco, muy al estilo del autor, y que era lo que todos esperábamos desde el principio. La pregunta aquí es ¿hubiera sido así sin la amenaza de la cancelación?
Dollhouse se marcha dejándonos con un gran sabor de boca, se va antes de tiempo, pero en el momento justo. Nos deja, pero añade al universo Whedon unos cuantos actores fetiche mas, que seguro volveremos a oír de ellos: Fran Kranz, Topher, el científico loco que todos llevamos dentro, admito que al principio no me hacia ni pizca de gracia, y al final he acabado adorándolo, y Enver Gjokaj, Victor para sus amigos, a estas alturas creo que nada se le puede resistir a este chico, ¡si era mejor Topher que el propio Topher!
En espera de los próximo de Whedon, que seguro no tardara en llegar, me contento revisando los mejores capítulos de Buffy... y llorando una y otra vez con el final de Dollhouse, ¿quién hubiera pensado que me emocionaría tanto?
En mi imaginación Epitaph Two: Return es el piloto de una gran serie, es el principio de una larga amistad, que nunca voy a tener.