
Hace unos días empezaba a ver el primer capítulo de la tercera temporada de
Torchwood. Y como ya sabéis, me pareció glorioso. Y la cosa mejoró, a lo largo de los cinco capítulos (durante cinco días seguidos) que han compuesto la temporada, se han convertido en un evento televisivo y ciencia ficcionero sin precedentes.
No se qué empujó a
Russell T. Davies (creador de la serie, guionista, reinventor de
Doctor Who , cabeza pensante en general) a emitir la temporada de esta manera, pero desde este humilde blog le doy las gracias de todo corazón.
Empecemos por el principio.
Corre el año 2005 y
Doctor Who se pone en marcha, con mas o menos personajes secundarios a lo largo de los episodios, algunos dejan su huella mas que otros, y uno de esos personajes es el capitán Jack Harkness. Este hombre, arrebatadoramente atractivo, con su acento americano y su abrigo del ejército, con su andar seguro lleno de encanto, miembro de la misteriosa agencia del tiempo, cruza su camino con El Doctor, y de allí sólo pueden saltar chispas, y un accidente con el
TARDIS, que modifica el destino de Harkness para siempre.
Con esta clase de personaje solo se podía hacer una cosa: darle una serie para lucirse.
Lamentablemente, y por mucho que desearía lo contrario, la primera temporada de
Torchwood no fue todo lo que prometía: todos los miembros de esta extraña (y secreta) agencia del gobierno británico que lucha contra amenazas extraterrestres, parecían mas interesados en acostarse unos con otros, o con seres de otros planetas, que en solucionar la papeleta de cada semana. Una papeleta, debo decir, nada satisfactoria, todo amenazas de andar por casa, a diferencia de las amenazas cósmicas con las que tan acostumbrados estábamos con El Doctor.
Los productores, y con los productores me refiero a
Russell T. Davies, querían dejar claro que ésta no era una serie familiar, con golpes de humor tontorrones y payasadas doctorales.
Torchwood debía ser una serie adulta para adultos con unos antecedentes ligeros sobre la historia de
Doctor Who y su mitología.
Y la cosa le salió un poco rana. Si, algunos capítulos no estaban mal, pero no llegaba al listón (a veces bastante alto) puesto por su serie madre.
Con la segunda temporada la cosa mejoró, no dramáticamente, pero se vio un cierto cambio, ya había menos rollos y mas misiones competentes. De hecho, fuimos testigos de una de las historias del capitán Harkness que siempre habíamos querido saber: su procedencia y porqué de su carácter taciturno con destellos de jovilidad, muchas veces artificiales.
Así, durante los capítulos finales de la segunda temporada, todo se embrolló de tal manera que no se veía mas que una salida. Que se tomó (¡Bien por
Davies!).
La tercera temporada.
Llamarla lo mejor de ciencia ficción que he visto en mucho tiempo, parecería exagerado. Pero no lo es.
Russell T. Davies ha decidido dejar sus diálogos graciosillos y su acción de dibujos animados a un lado,
Children of Earth es pura oscuridad. Es angustia, terror, drama. Hay tantas escenas que me pusieron la piel de gallina que es difícil elegir una. La mas evidente, lo niños, hablando a la vez, diciendo aquello de
We Are Coming. La mas triste, al final, el capitán Harkness haciendo aquello que nunca pensamos (ni en un millón de años) que haría.
En cinco capítulos, en una linea argumental, los personajes evolucionan, y no aquello de antes era malo y ahora soy bueno, tan a la última en las series que quieren hacer giros argumentales originales, estoy hablando de sus caracteres, de la visión que teníamos de una persona, pero por los eventos que vive, cambia tan radicalmente que ya nunca volverá a ser lo mismo.
Comprendo que llegados a un punto, ponerse al día de
Doctor Who o mirarse todos los capítulos precedentes a esta tercera temporada, puede parecer un trabajo penoso, sobre todo si no se está acostumbrado a la acción a veces artificial y de opereta que rodea a estas producciones británicas, a años luz del presupuesto que cualquier serie americana gasta en vestuario. Pero si os da pereza, no tenéis escusa, porque su formato de argumento cerrado permite visionarla sin haber visto las temporadas anteriores. Es una historia.
Se dice muchas veces en las series, después del final de temporada, aquello de nada volverá a ser igual.
En
Torchwood va a ser totalmente cierto.