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martes, 21 de julio de 2009

Todo lo que muere - John Connolly

Una buena novela negra se te queda en las venas mucho tiempo después de que la hayas acabado. Con la última que recuerdo que me pasara, hace años, L.A. Confidencial de James Ellroy (leída porque la película me fascina), un aire como de película de Philip Marlowe rodeaba todo el tinglado, agradable, oscuro y sangriento. Un aire muy diferente a lo que yo había leído de novela negra hasta entonces: una media docena de novelas de Elmore Leonard, con personajes interesantes y situaciones demasiado graciosas (ahora lo veo) para considerarse puro negro, eso si, la esencia si que estaba, protagonista derrotado, demasiado listo para su bienestar, sin distinción clara entre el bien y el mal pero con sentido de la justicia, misterio, intriga, dolor de barriga.
Así que, ¡sorpresa! Este señor, John Connolly, me ataca por la retaguardia con una novela negrísima, y yo en un descuido, me quedo hipnotizada y me la leo en dos días de puro delirio detectivesco.
Charlie Parker, ex policía, investiga la desaparición de una chica, amiga de una mujer muy rica, que dirige una fundación benéfica y que le pide discrección del asunto. Pero los fantasmas persiguen a nuestro detective por todas partes, su mujer y su hija fueron asesinadas de forma ritual y él, por tiempo que pase, lo lleva sobre su conciencia, clamando venganza. El asesino, libre como un pájaro, llama a Parker por teléfono, tentándolo, acosándolo, sabiendo que solo es cuestión de tiempo que nuestro protagonista muerda el anzuelo, y remueva cielo y tierra para averiguar quién es y por qué hace lo que hace. Mientras, Parker se topa con mas cadáveres de los quisiera a lo largo que su camino. La muerte le persigue y todos los que le rodean, sufren las consecuencias.
Mientras la leía, una banda sonora de jazz sonaba en mi cabeza, el humo del cigarrillo flotaba en el ambiente, el sonido de las pistolas amartillándose se oía desde el fondo de una habitación en penumbra, los ladrones semi retirados tenían conciencia y los tacones de las mujeres al caminar marcaban el ritmo de la conversación.
Excelente.

8 comentarios:

Alexandra dijo...

Uy Marguis, qué buena ambientación imaginaste al leerlo! Así me gustaría que me despertaran los sentidos todos los libros.

No sé si me anime por el momento a leerla, pero una nuuuunca sabe.

Beso y salu2.

joselop44 dijo...

Sin duda ha de tratarse de una buena novela cuando te ha atrapado de ese modo.
Un abrazo.

Insanus dijo...

Yo pillé una edición barata de Requiem por Brown (venía con el periódico) y aún no le he dado caña.

Ahora estoy con el segundo de Larsson, que me está gustando bastante.

Stanley Kowalski dijo...

Ya me la leo, me encanta este género!
Gracias Marguis! Sos lo más!

BESOTES HERMOSA.

Antonio López dijo...

No soy mucho de hacer estas cosas, pero me ha hecho ilusión.
Te he dejado un premio en mi blog compañera!

http://criticasocionoticias.blogspot.com/

El Gulo del Norte dijo...

Escuchaste todo eso mientras leías el libro, y entonces decidiste coger el palo de la escoba y llamar la atención a los vecinos por todo el ruido que estaban haciendo. Luego se hizo el silencio y pudiste seguir disfrutando de tan apasionante novela. ; )

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Muy, muy recomendable este libro, sin duda, y también El poder de las tinieblas del mismo autor, que sabe como enganchar al lector de principio a fin (aunque no sea aficionado a la novela negra).
Saludos

marguis dijo...

Alexandra:
ja, ja, la imaginación al poder!!

joselop44:
A mi me ha gustado mucho, ahora le toca leersela a mi padre que es mas exigente que yo. ;)

Insanus:
A ver cuando les inco el diente.

Stanley Kowalski:
Un besito para ti, también!!

Antonio López:
Gracias, allá voy a recogerlo!!

El Gulo del Norte:
Ja, ja!!! Es que mi cabeza me juega malas pasadas!

Crowley:
A ver si engancho a mi padre para que también se compre los demás!!