
Una dominación absoluta se ha impuesto en la Tierra. Parásitos espaciales has entrado en nuestros cuerpos y viven nuestras vidas con tranquilidad y sosiego, no hay conflicto, no hay violencia. Uno de esos alienígenas, Wanderer, despierta en el cuerpo de Melanie, solo que la personalidad de está no ha desaparecido después de la implantación. Las dos mentes conviven en un cuerpo, y una de ellas va ha hacer todo lo posible por volver con los que ama y encontrar alguna resistencia humana en la que pueda refugiarse.
Temblemos fans de la ciencia ficción, por que la autora de
Crepúsculo, esa obra taaan romántica y empalagosa (que he leído) sobre vampiros adolescentes, ha entrado en nuestro mundo de extraterrestres y naves espaciales, porque si no me equivoco por los comentarios de la autora, es así cómo lo ve, y así lo explica para publicitar su libro "
A pesar del género, THE HOST es una historia muy humana. No hay pistolas de rayos, ni agujeros negros, ni naves espaciales, [...] ni otro montón de claves del género. Todo tiene lugar en el planeta Tierra en el día de hoy y es, ante todo, una historia de amor".
Y después de leer estas declaraciones sucedieron tres cosas, me dieron ganas de arrancar la cabeza a la escritora (metafóricamente, claro), luego pensé que le enviaría, no se, algunas de esas novelas con claves del género,
Crónicas Marcianas,
El nombre del mundo es bosque,
El juego de Ender, ya sabéis esas novelas llenas de naves espaciales, agujeros negros y pistolas de rayos sin ningún sentimiento en ellas (espero que se note mi tono irónico).
Lo tercero que pensé es, pues me lo voy a leer. No sea que esta mujer sepa algo que yo no se, sobre la ciencia ficción, y además, seré sincera, me moría de curiosidad (si en el fondo soy una romántica).
Así que, cargada de prejuicios, eso sí, empiezo el libro y, primera sorpresa, no está mal, introduce bien lo de la invasión alienígena, y para los externos al género les debe parecer algo original (ejem) y nunca visto (ejem, ejem), que no deja de parecerse a
Los invasores de Marte,
Amo de títeres o
La invasión de los ladrones de cuerpos, todos tan pacíficos ellos.
Y mi sorpresa agradable inicial, se fue poco a poco convirtiendo en perplejidad... vale, has presentado a los malos, ahora por favor un poco de acción para animar el cotarro, algún misterio, algo, por favor, por favor, que pase algo de ¡una vez! Nada 700 páginas de lloriqueos románticos, de ahora sí, ahora no, ningún peligro real, nada. Y se repite el patrón de
Crepúsculo, de hecho las personalidades de los protas están calcadas, la altruista y enamorada Bella-Wanderer/Melanie, el masculino y dubitativo Edward-Jared y el tercero en discordia, completando este triángulo (cuadrado) particular Jacob-Ian.
Es mas de lo mismo pero con alienígenas en vez de vampiros.
Eso sí, está mejor escrito, pero es que el final es tan, tan, blandito.
Me ha gustado, mi lado adolescente romántico que es capaz de leerse cualquier cosa, se lo ha leído disfrutando. Y seguro que gustará a fans incondicionales de la autora.
Mi lado ciencia ficcionero que disfruta como una loca de
Orson Scott Card o
Iain Banks o
Michael Flynn ha estado pensando, todo el rato, que esta mujer tiene de escritora de ciencia ficción lo que yo de fan del reggaeton. Nada.
Y pensar que la gente normal cuando la lea va a creer que es el mejor libro de ciencia ficción jamás escrito y que a ver si aprenden los demás. Ya está, tengo el estómago revuelto. Lo has conseguido
Stephenie.
Por cierto el mas romántico de los libros de ciencia ficción jamás escritos es
Muerte de la luz, la historia de un planeta que se resiste a morir, de una civilización que se resiste a cambiar, de un romance que se resiste a desaparecer... única y conmovedora hasta el final... Ahí queda.