
Me voy a explayar. Avisados estáis.
Corría el año 1992, y yo, con catorce años (espera no, diecisiete), todavía tenía que leer mucho para considerarme una ciencia ficcionera en toda regla. Y llegó
El juego de Ender.
Decir que trastocó mi mundo completamente es quedarme corta, la ciencia ficción hasta entonces, eran unas cuantas pelis de acción con naves espaciales y/o robots y/o marcianos (ya había visto
Blade Runner, y por esa parte ya estaba bastante alucinada). Que en un libro así, contando la clásica historia del cadete espacial, destinado a salvar a la humanidad, primaran los sentimientos, las sensaciones, las motivaciones (profundas) de los personajes, el espíritu humano, sobre la acción (que también la había), me enganchó para siempre al autor y a la temática mesiánica (
Dune, fue la siguiente, no me extraña que esté enamorada del tema).
Me precio de haber leído (casi) todo lo publicado en español del autor, tiene novelas muy muy buenas, que pasan algo mas desapercibidas, al lado de su
Ender,
Maestro Cantor (otra que me hizo llorar a mares), la saga de
Alvin,
Esperanza del venado (incursión en la fantasía nada desdeñable) y una de mis otras favoritas,
Traición, donde se notan los primeros pasos geniales de un autor que desde entonces ha escrito y evolucionado mucho. Pero el corazón, el sentimiento, en toda su obra se nota igual.
El juego de Ender tuvo una continuación (por supuesto que la hubo, quién podría abandonar a un personaje así), se llamó
La voz de los muertos, y muchos la consideran mejor si cabe que la primera parte, (las dos ganaron un
Hugo y un
Nebula, en años consecutivos, la primera vez que ocurría con una novela y su segunda parte). A mi me gustó, pero... leí tantas veces el ascenso de Ender y su liderazgo en la Escuela de Batalla, que la segunda parte, que se aparta de un modo original y absoluto, de todo lo que tenga que ver con militares y batallas espaciales, me supo a poco. No hay tanta acción, en cambio asistimos al crecimiento personal de un niño-genio, ahora no tan niño, igualmente genio.
La tercera y cuarta parte que siguieron,
Ender, El xenocida, e
Hijos de la mente, no me llenaron demasiado, lo siento, pero por aquel entoces ya había leído mas cosas del autor y me parecieron algo farragosas. ¿Había perdido
Orson Scott Card los papeles con Ender?
La respuesta es: NO.
Qué se puede hacer con una saga que se ha quedado estancada... contarla desde otro punto de vista.
La sombra de Ender, nos abre un millón de posibilidades mas, a pesar que cuenta lo mismo que en
El juego... Bean, un genio creado genéticamente, ingresa en La Escuela de Batalla, y encuentra un líder extraordinario que le guía. Recoge la historia original y la amplia hasta límites insospechados. Además,
Card, ahora totalmente maduro como autor, necesitaba de alguna manera, actualizar su obra mas conocida, que leída ahora puede pecar de sencilla en su desarrollo.
A ésta novela le seguirían,
La sombra del Hegemón,
Marionetas en la sombra y
La sombra del gigante, donde el protagonista es Bean y los chicos de la Escuela (sin Ender a la vista), en una complicada trama político-militar, llena de traiciones y sorpresas, al mas puro estilo thriller, o sea, otro cambio de registro impresionante para
Card, que a medida que escribe una novela tras otra se va creciendo.
Las dos tetralogías, con algunos cabos sueltos, se entrelazan en la novela, para la que todo lo anterior ha servido de introducción:
Ender en el Exilio. Ha acabado la guerra contra los insectores, y Ender con solo catorce años, ya ha realizado la misión de su vida. ¿Y ahora qué le queda?
Enlazando directamente después del capítulo 14 de
El juego de Ender (y olvidándonos del 15, el último que servía para enlazar
La voz de los Muertos), ésta SÍ es una continuación en toda regla de la primera novela, pero... si no hubieramos leído las dos sagas que une, se quedaría algo coja.
No es una GRAN novela del autor, no es
Maestro Cantor o
Traición, por supuesto no es
La sombra de Ender, pero tiene esas notas de grandeza para con su personaje protagonista, que hace que lo amemos todavía mas. Después de todo eso es lo que hace de Ender, el líder al que todo el mundo seguiría al infierno, de forma inconsciente, mediante sus acciones, hace que todos le quieran. Además recuerdo haber llorado en dos ocasiones distintas (rastros de mis lágrimas han quedado encerrados para siempre en las páginas de mi ejemplar), y eso, a estas alturas de la saga (9 libros y demás
relatos cortos), significa mucho.
Y después de haber terminado la novela me han entrado unas ganas enormes de releerme
El juego de Ender, cosa que hago prácticamente todos los años... Busco repetir esa magnífica sensación cuando por fin acabas un libro, que te ha gustado tanto, que un agujero se forma en tu interior, estás vacío porque lo acabas de dar todo, pero a la vez satisfecho y en paz. Ahora me cuesta mas conseguir esa sensación que cuando tenía 17 años.
Éste es mi mas largo idilio, desde el 92 hasta hoy, ha corrido mucha tinta ciencia ficcionera por mis manos, las he leído de todos los colores y tamaños, pura y cruda acción,
hard,
space opera,
ucronías,
distopías, etc, pero nada me ha tocado el corazón como aquella primera vez que conocí a Ender, entonces quise ser su amiga para siempre.
Ficha en La Tercera Fundación