Ciencia ficción, fantasía... libros, series, cine: allá voy!!

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cuentos de la luna pálida de agosto

Mi educación cinéfila continua.
Ahora le ha tocado a Kenji Mizoguchi ganador del León de Plata en Venecia en 1953, con esta maravillosa y sutil historia de fantasmas.
Situada en Japón, durante las guerras civiles del siglo XVI, dos matrimonios de campesinos afrontan sus ambiciones de maneras muy distintas. Genjuro vende vasijas para mantener a su mujer Miyagi y a su hijo pequeño. Su obsesión por vender mucho y hacer dinero rápido, le lleva a arriesgar su vida en medio de guerras y miseria. Mientras, su vecino Tobei, casado con Ohama, sueña con convertirse en un gran samurai, algo imposible, aún así, el poco dinero que pueda ganar lo invierte en una armadura y una lanza.
Los dos maridos viajan lejos de sus hogares para hacer fortuna, mientras sus esposas sufren las consecuencias de la guerra.
En algunos momentos conmovedora hasta las lágrimas (la escena de despedida con el hijo agitando la manita, ciertamente se te queda grabada en la memoria), en otros momentos acertadamente misteriosa, (la entrada en la mansión de Lady Wakasi, yo diría que es mas que inquietante), el film nos transporta a una época llena de incertidumbre, paralela a la época que fue rodada, un tiempo de crisis en una nación devastada por la guerra, lejos todavía de su boom económico.
El tema principal, centrado en el fantasma, es introducido con tal elegante sutileza que, casi sin saberlo, te ves inmerso en su telaraña, y el director sabe meternos de lleno en ello con la normalidad de la vida cotidiana.
Lo que mas me gusta de Mizoguchi es su habilidad para rodar escenas largas, pequeños planos secuencia, en los que los personajes principales interactúan, se mueven, dialogan sin ningún artificio, y aun así, vista en su todo, se nota que son escenas muy bien pensadas, y calculadas al milímetro.
El final no tiene ningun desperdicio, el regreso de Genjuro a casa, el encuentro con su mujer, el abrazo a su hijo dormido, la inmersion en la realidad a la mañana siguiente...
En fin, una obra maestra.
Puntuación: 8'5

2 comentarios:

redrum dijo...

Ole!!! Me alegro que te haya gustado!!!


Qué sencillo parece mostrar lo irreal, y planificar escenas que parezcan sencillas pero estén pensadas al milímetro.

1 saludo!

marguis dijo...

redrum:
¡Gracias por descubrirmela!
Cuando pusiste la escena de Lady Wakasi bailando me quede de lo mas intrigada, sobre todo por ese abrupto final... ahora ya se la razon, y ya tengo un director mas al que adorar.